REGLAS UNIVERSALES DE SEGURIDAD EN MANIPULACIÓN DE ARMAS

PARTE 1 DE LA SERIE

6/1/20266 min read

Esta corresponde a la primera parte de una serie de artículos donde profundizaremos en las reglas universales de seguridad de las armas de fuego.

Partamos de la premisa inicial de que cuando de armas de fuego se trata, los accidentes no existen, y aquellos que puedan realmente llamarse accidentes existen en un porcentaje mínimo y sumamente inusual. Lo que sí existe y en abundancia son las negligencias en torno a estas reglas de seguridad. Estas son las muchas instancias que leemos y vemos en medios de prensa descritas como “accidentes”, situaciones donde el simple respeto a las normas de seguridad hubiese evitado una lesión, o peor aún una muerte.

Para hablar de las reglas de seguridad debemos hablar primero de los decálogos de seguridad. Quienes tienen ya algún tiempo en el mundo de la seguridad y las armas habrán escuchado hablar sobre los DECÁLOGOS de armas. Estos son un conjunto de 10 reglas o normas para un uso seguro de las armas de fuego. Aunque el espíritu de los decálogos de seguridad es el correcto, su método e implementación no es el mejor. Los decálogos presentan dos problemas de diseño importantes:

1- Su complejidad.

Si bien es cierto muchas de las normas pueden deducirse por simple lógica, siguen siendo una lista de 10 lineamientos a aprender y memorizar. Esto supone un problema cuando esta metodología se utilice en aquellas personas que apenas inician en el mundo de las armas, y peor aun cuando queremos generar una cultura de seguridad en personas que no necesariamente estarán directamente involucrados en armas o seguridad, por ejemplo al educar responsablemente a un menor en torno a las armas de fuego. Claro, 10 reglas de seguridad se las podrá aprender cualquier persona para efectos de tomar un examen de cara a un puesto en seguridad o una licencia para compra de arma, pero ¿Recordará estas 10 reglas 4, 5 o 6 meses después?

2- La falta de estandarización.

Los decálogos de armas no son universales. Cada país suele tener su versión de estas 10 reglas, y aún más, estas reglas pueden variar en función del contexto en el que se plasme el uso del arma, por ejemplo, si hablamos de contexto de cacería, policial, militar o uso civil. Siendo así no solo hay diferentes decálogos en función de cada país, sino que además podemos llegar a tener varios decálogos dentro de un mismo país. La carencia de un standard inevitablemente lleva al desorden. El desorden en relación a un tema tan delicado como lo son las armas de fuego, puede costar vidas.

Para solucionar estos problemas que presentan los decálogos, tenemos ahora las 4 reglas universales en manipulación de armas de fuego. El origen de estas reglas data desde los años 70, por concepto de quién al día de hoy sigue siendo un referente en materia de armas, el Teniente Coronel Jeff Cooper, proponente de muchas de las técnicas y conceptos que hoy utilizamos con las armas, por ejemplo:

• La empuñadura moderna

• La postura de Weaver

• La técnica de desenfunde moderno del arma

• Los colores de consciencia situacional

• Los números para identificar la condición del arma

Si usted realmente se compromete al aprendizaje de las armas de fuego, tarde o temprano se verá beneficiado por algún concepto o técnica propuesta por Jeff Cooper, la primera y más importante, siendo las 4 reglas de seguridad. Si los dos problemas de los decálogos son la complejidad y la falta de estandarización, las 4 reglas de seguridad proponen todo lo contrario:

1- Simplicidad En vez de 10 reglas generales ahora utilizamos 4 reglas muy puntuales y muy sencillas. Esto resulta sumamente importante cuando consideramos que estas reglas es lo primero que se debe exponer a toda persona que toca por primera vez un arma, por ejemplo, en cursos básicos de introducción. Si en situaciones así se trabajase con 10 reglas, es probable que más de la mitad de estas se olviden en un corto o mediano plazo, sin embargo al trabajar con 4 reglas sencillas no hay excusa para que una vez se recibe la información, sea fácil recordarlas regularmente. En casos por ejemplo cuando se trabaja con niños, esta simplicidad vale oro, ya que permite transmitir las normas de forma que hasta para ellos sea fácil recordar y más aún entender.

2- Estandarización. Estas 4 reglas se denominan como universales porque su aplicación es la misma en todo país. Todo polígono, todo curso, todo instructor, toda academia, etc utilizará las mismas reglas en sus programas, y si no lo hacen, siéntase en obligación de cuestionar el por qué.

Además de estas dos características las cuatro reglas universales poseen otra característica de suma importancia: redundancia. Entiéndase por redundancia la implementación de elementos dentro de un proceso, donde cuando uno de estos falla, otro servirá de respaldo para asegurar continuidad del proceso general. Uno de los ejemplos más sencillos es el uso de baterías externas (UPS) como respaldo eléctrico en equipo de cómputo. Cuando falla el suministro eléctrico, esta batería nos generará un respaldo para poder guardar el trabajo realizado y apagar la computadora correctamente, mitigando el riesgo de algún daño importante al equipo. A nivel de las reglas de seguridad, esto funciona igual, donde por diseño, aunque se deben respetar todas las reglas, cuando por alguna razón se falla en aplicación de alguna de ellas, las otras nos cubren y protegen de posibles lesiones o daños a otros.

Por último, las reglas de seguridad tienen un orden de diseño progresivo:

Toda arma se manipula como si estuviera cargada. Si cumplo esta primera regla, la segunda regla se volverá más fácil.

Nunca apunte a nada que no quiera lastimar o destruir. Si parto de que un arma se considera siempre cargada, tendré un cuidado adicional sobre la dirección en la que apunto esa arma.

Conocer el objetivo y lo que está detrás de él. Entendiendo que ya mi arma apunta a la dirección hacia la cual conscientemente deseo apuntarla, y he tomado la decisión voluntaria de colocar el dedo sobre el disparador, el último paso lógico y final será el accionamiento del arma, para lo cual debo estar seguro de mi objetivo, buscando que cada disparo que salga de mi arma llegue a donde realmente quiero que llegue.

En los siguientes artículos iremos más a profundidad con cada una de estas reglas, las cuales si bien es cierto son pocas y son sencillas, contienen matices y aspectos que día a día se rompen tanto en polígonos como en hogares.

Mantener el dedo fuera del disparador hasta estar listo para disparar. Si asumo que el arma está cargada y por ende respeto la dirección adonde esa arma apunta, mi dedo se mantendrá afuera del disparador hasta que esa arma apunte a una dirección en la que esté ya listo para accionarla.

Si nuestro interés en relación al uso y manipulación de armas de fuego es siempre evitar detonaciones involuntarias y posibles lesiones, las reglas universales de seguridad deberán ser obligatorias y nunca negociables. Su interiorización en nuestro día a día será la piedra angular del uso seguro de nuestra arma.

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